domingo, 12 de febrero de 2017

El dolor y el deseo son un par de caballos



El dolor y el deseo son un par de caballos
que te miran de pie,
en la cocina.

Cuarenta y ocho horas
y lo dejan todo perdido.
Estiércol.
Paja.
Orina.

Les dices que se vayan
         y no se mueven.

Con una brizna de hierba
en la boca,
te observan sin parpadear.

Cabalgan mientras duermes,
dormitan todo el día.

Contemplan el cielo, abstraídos,
haya o no haya luna.

Aprendí
que a los caballos y a los perros
hay que darles todas las vueltas posibles
sin que toquen el suelo
y marearlos,
y agotarlos.

Afortunadamente,
el dolor y el deseo
se llevan bien.

A veces los confundo, virginales y oscuros.

A veces, si no los miro,
             desaparecen.



"Marzo"
© 2015 Esther González.
Imagen: "Caballos". Logan Cole (via @kulturtava)